LA CIENCIA AVANZA:

El implante que ha liberado de la silla de ruedas a tres parapléjicos

01 de Noviembre de 2018 | 14:22 hs.

Tres pacientes con lesión medular espinal vuelven a caminar gracias a un protocolo de electroestimulación A David, los médicos no le daban esperanzas para volver a caminar. Hace ocho años, un accidente deportivo le dejó parapléjico y creía que nunca se vería dando pasos de nuevo. Sin embargo, gracias a un tratamiento experimental con estimulación eléctrica dirigida de la médula espinal y terapia asistida por peso, este joven de 28 años ha recuperado el control voluntario de sus músculos e incluso ha logrado andar sin ayuda de esta ’inyección’ técnica. "Es una sensación increíble", asegura.

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 David no ha sido el único participante del ensayo clínico realizado por la Escuela Politécnica Federal de Lausanne (EPFL) y el Hospital Universitario de Lausanne (CHUV), en Suiza. Otras dos personas lograron alcanzar el mismo hito. ¿Cómo? Con estimulación eléctrica de la médula espinal a través de un implante inalámbrico y varios meses de entrenamiento físico con soportes de peso. Así es como los tres pacientes con lesiones medulares cervicales pudieron empezar a dominar el movimiento de los músculos anteriormente paralizados, incluso en ausencia de estimulación eléctrica. He aquí una de las diferencias respecto a ensayos clínicos anteriores, y que están reflejadas en dos artículos que acaban de publicar las revistas ’Nature’ y ’Nature Neuroscience’.

Mediante una programación especial y a diferencia de otras experiencias anteriores, este software de electroestimulación consigue respuestas no sólo a nivel motor, también activa el sistema propioceptivo, responsable de que el cerebro reciba la información sobre la posición y el movimiento de las distintas partes del cuerpo. Esto es lo que hace que los cambios que se producen en el cerebro durante la neuroestimulación al caminar se consoliden y al final haya recuperación funcional, de tal manera que al ’apagar’ la estimulación eléctrica, la mejora del paciente continúe con el control voluntario de sus músculos.

Hasta la fecha, aseguran los científicos de Lausanne en el artículo, "con el protocolo clásico de electroestimulación, al desconectarlo, los pacientes volvían inmediatamente a su estado anterior de parálisis, por lo que no podían avivar los movimientos de las piernas". Para su propia sorpresa, reconoce el principal autor de la actual investigación, Grégoire Courtine, "cinco meses después de iniciar el entrenamiento con estimulación eléctrica dirigida, el sistema nervioso humano respondió aún más profundamente de lo que esperábamos". En palabras de David, "mi pierna izquierda solía estar completamente paralizada y ahora puedo hacer una extensión de rodilla, flexionar la cadera e incluso mover los dedos de los pies sin estimulación eléctrica".

Un sueño alcanzado también por Gert-Jan (35 años), de Países Bajos, que en 2011 sufrió un accidente de tráfico cuando iba en bicicleta a casa desde el trabajo. "Los médicos me dijeron que no volvería a caminar y ahora puedo andar distancias cortas con electroestimulación y muletas e incluso sin estímulo eléctrico. Mi fuerza muscular ha mejorado sustancialmente".

El caso del tercer paciente, Sebastian (47 años, de Suiza), que tuvo un accidente de bicicleta de montaña en 2013, era aún más grave y tampoco se resistió. Al igual que los otros dos participantes, logró caminar con las manos libres en el laboratorio y subir cuesta arriba.

Los resultados de este estudio (STIMO -STImulation Movement Overground-) no tienen precedentes. Según reza el artículo, a los pocos días de comenzar el tratamiento, los participantes pasaron de pisar una cinta de correr a caminar sobre el suelo mientras recibían electroestimulación dirigida y podían ajustar la elevación de sus pasos y la longitud de la zancada. Con el tiempo, pudieron dar pasos durante una hora en un rodillo y tras la rehabilitación, David, Gert-Jan y Sebastian consiguieron caminar independientemente (con apoyo parcial o con un andador) con electroestimulación. Sin ella, consiguieron recuperar los movimientos voluntarios de las piernas. "Hemos podido comprobar lo que ya sabemos que sucede en animales, que el cerebro puede llegar a activar de forma natural la médula espinal", apunta Courtine. "Es la primera vez que se da este paso en lesión medular", señala Antonio Oliviero, neurólogo del Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo y colaborador del Hospital Los Madroños (Brunete, Madrid). "El hecho de añadir el componente sensitivo y que haya cambios en la corteza durante este entrenamiento dirigido sugiere que la electroestimulación se puede usar en el proceso de rehabilitación para entrenar una función fisiológica que luego perdure, aunque conviene recordar que de momento sólo son tres participantes en el ensayo clínico".

Los tres pacientes tenían en común una lesión crónica de la médula espinal desde hacía más de cuatro años. La consecuencia era la parálisis parcial o completa de las extremidades inferiores. A los tres se les implantaron quirúrgicamente una serie de 16 electrodos en la zona lumbar. Cada configuración de electrodo se asignaba a raíces específicas de la médula espinal y se proyectaba a grupos musculares. Cada matriz del electrodo se conectaba a un generador de impulsos implantable empleado para la estimulación cerebral profunda en personas con enfermedad de Parkinson, pero adaptado y actualizado para lesionados medulares.

En función del movimiento previsto, se producían ráfagas de estimulación eléctrica destinadas a regiones medulares y que conectaban con el cerebro. Las configuraciones de los electrodos activan regiones específicas de la médula espinal, imitando las señales que el cerebro emitiría para generar los pasos.

El desafío para los pacientes era aprender a coordinar la intención de sus cerebros a la hora de caminar con la estimulación eléctrica específica. Pero esto no tardó mucho. "Los tres participantes pudieron caminar con soporte de peso corporal en tan sólo una semana y en cinco meses lograron una mejora enorme del control voluntario de los músculos", argumenta Coutine.

Durante las sesiones de rehabilitación, David, Gert-Jan y Sebastian pudieron caminar con las manos libres durante más de un kilómetro con la ayuda de estimulación eléctrica dirigida y un sistema inteligente de soporte de peso corporal. Además, no mostraron fatiga en los músculos de las piernas, por lo que no se observó deterioro en la calidad del paso.

Estos hallazgos se utilizarán para desarrollar neurotecnología a medida con el fin de que este protocolo se convierta en un tratamiento disponible en hospitales y clínicas de todo el mundo. 



Fuente: https://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/salud/2018/10/31/5bd9c723ca4741606c8b4653.html
      
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