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Un palacio construido hace 3.400 años emerge de las aguas en Irak

06 de Julio de 2019 | 13:05 hs.

La bajada del nivel de las aguas en la presa de Mosul deja al descubierto los restos de un palacio de la edad de bronce, con tres milenios de historia escondida entre sus muros de adobe. A veces el agua concede una tregua y un sensacional hallazgo emerge de las profundidades. Es lo que acaba de suceder en la castigada presa de Mosul, en el norte de Irak. La bajada del nivel de las aguas ha dejado al descubierto los restos de un palacio de la edad de bronce, con 3.400 años de historia escondida entre sus muros.

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 "Hemos encontrado restos de pinturas murales en tonos azul y rojo brillantes. En el segundo milenio a.C., los murales eran una característica típica de los palacios de la región pero rara vez se han hallado bien conservados. Así que descubrirlos en Kemune es una sensación arqueológica", reconoce Ivana Puljiz, investigadora de la universidad alemana de Tübingen y codirectora de un proyecto que surgió espontáneamente, mecido por las caprichosas aguas de la presa.

El palacio rescatado de una obra de ingeniería que ha sufrido décadas de achaques se halla en la orilla oriental del rey Tigris. Es un inesperado vestigio del imperio Mitani, que se extendió por el norte de Mesopotamia y Siria entre los siglos XV y XIV a.C. Un estado feudal plantado entre los imperios asirio, egipcio e hitita que llegó a extenderse entre la actual ciudad iraquí de Kirkuk y la siria de Alepo hasta ser anexionado por asirios e hititas hacia el 1350 a.C.

El pasado otoño la caída del nivel de la presa, emplazada en los actuales dominios de la región autónoma del Kurdistán iraquí, ofrecieron una oportunidad única para recuperar el palacete. "Es uno de los hallazgos más importantes registrados en la región en las últimas décadas", admite el arqueólogo kurdo Hasan Ahmed Qasim, al frente del equipo que -sufragado por un empresario local- ha logrado auscultar y documentar el complejo.

Lo que ha quedado a la vista es una estructura de enormes paredes de adobe, de hasta dos metros de espesor. En algunos tramos, las tapias del edificio -asentado sobre una colina de siete metros- se elevan más de dos metros y algunas de las estancias exhiben muros enlucidos, con un grado de detalle que ha logrado sobrevivir a milenios de olvido.

Su callejero muestra dos fases de construcción, por lo que los arqueólogos que la han hollado sugieren que el inmueble estuvo en uso durante un prologando lapso de tiempo. Intramuros, el equipo llegó a excavar parcialmente ocho de las estancias identificando los materiales y retazos de su distinguido armazón como ladrillos cocidos de grandes proporciones que fueron empleados como lozas. En el interior de las habitaciones también se encontraron una decena de tablillas de arcilla cuneiforme que están siendo sometidas a estudio y traducción. Una de ellas desliza la posibilidad de que Kemune fuera la antigua ciudad de Zakhiku, que -si se confirma- habría existido a orillas del Tigris durante al menos cuatro siglos. El palacio aporta luz sobre un imperio poco estudiado y escasamente conocido.

Durante el tiempo en el que sirvió a la corte, el palacio se hallaba situado sobre una terraza con sobrecogedoras vistas al valle, a tan solo 20 metros del curso del río. Para estabilizar su estructura y su terreno en pendiente, se levantó una monumental pared en el frente occidental del palacio. Sumergido desde la construcción de la presa en la década de 1980, las fuertes lluvias del invierno y la primavera han vuelto a cubrir el palacio interrumpiendo, de nuevo, la labor investigadora.

LA RELACIÓN CON LOS FARAONES

Hacia el norte se extendería una floreciente ciudad, la más que probable villa de Kemune. "En realidad la descubrimos en 2010 cuando los niveles de la presa eran incluso más bajos. Hallamos las tablillas y los coloridos restos de los muros pero no hemos podido excavarlos hasta ahora", argumenta Ahmed Qasim, representante de una arqueología que ha estado durante décadas huérfana de misiones por el aislamiento internacional de la dictadura de Sadam Husein, la violencia sectaria que estalló tras la invasión estadounidense y más recientemente el auge del autodenominado Estado Islámico.

"Es uno de los imperios menos investigados del cercano Oriente", comenta Puljiz. "La información sobre los palacios del periodo Mitani se limitaba hasta ahora al yacimiento de Tell Brak en Siria y las ciudades de Nuzi y Alalakh, ambos ubicadas en la periferia del imperio. Ni siquiera la capital del imperio Mitani ha sido identificada", agrega. "De los textos esperamos obtener información sobre la estructura del imperio, su organización económica y la relación de la capital con los centros administrativos de la región".

Parte de lo que se conoce sobre los súbditos de Shuttarna I procede de sus enemigos. Unos textos cuneiformes en acadio hallados en la ciudad egipcia de Tell el Amarna muestran que los reyes de Mitani se relacionaban como iguales con los faraones y los monarcas de Hatti y Babilonia. Así, el rey Tushratta casó a una de sus hijas con el faraón Amenofis III. La capital de este fugaz imperio, Washukanni, debió haber estado ubicada en el actual noreste de Siria. Interrogantes que tal vez aguardan respuesta bajo tierra.

 



Fuente: https://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/ciencia/2019/07/03/5d1cd27ffdddff5d2e8b4582.html
      
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