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Testeo comparativo: Cómo miden la pandemia en Argentina, México y España

18 de Abril de 2020 | 19:11 hs.

En los tres países el protagonista es el testeo PCR. Debate en México por las pruebas rápidas que en España se usan para evaluar dónde se pueden flexibilizar las restricciones. Las estrategias de testeo de coronavirus están bajo la lupa en todo el mundo porque de ahora en más van a ser clave para modelar la manera que flexibilizarán -o no- su cuarentena. Por ejemplo, en Francia para empezar a levantar la cuarentena, aseguraron que en un mes van a estar haciendo 30.000 tests PCR por día, el doble que hoy y el doble del total de pruebas que realizó la Argentina desde que empezó la pandemia.

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Es que mirar solamente la cantidad de tests realizados no es un buen indicador de cobertura y hacer foco en los testeos por millón de habitantes también puede ser engañoso. Por ejemplo, a Chile realiza diez veces más tests que Argentina y no le alcanzó para evitar tener el doble de muertos por millón. Ni a España acelerar los testeos (hasta llegar a la mitad de tests que Alemania) en las últimas tres semanas le sirvió para evitar tener diez veces la cantidad de muertos por millón que en el país germano.

Chile realiza diez veces más tests que Argentina y no le alcanzó para evitar tener el doble de muertos por millón. A España acelerar los testeos (hasta llegar a la mitad de tests que hace Alemania) en las últimas tres semanas no le sirvió para evitar tener diez veces la cantidad de muertos por millón que en el país germano. 

En otras palabras, dos países pueden igualarse en testeos por millón en un momento puntual, pero si en un país los tests se realizan ante la sospecha de contagio -y no siete días después una vez ya habido presentado síntomas- y los casos sospechosos son aislados a tiempo, la evolución de la pandemia allí será más benévola.

Por eso, lo primero que sugieren los especialistas es hacer a un lado la tasa de letalidad (la cantidad de muertos sobre los contagiados) y en cambio mirar la tasa de mortalidad y su evolución, que en Argentina se encuentra en el orden de los 2 fallecidos por millón de habitantes, en México casi 3 y en España asciende a 374 muertes por millón. Esta tasa se ha duplicado tanto en México como en Argentina en las últimas dos semanas y ambos países llevan solo un mes expuestos al virus. En España, donde el virus llegó en enero, el primer caso se confirmó el último día de ese mes y desde entonces y hasta esta semana la cifra mortalidad no logró contenerse.

En Alemania, por caso, el testeo fue mucho más abarcativo desde el comienzo, pero con criterio geográfico. En una primera etapa, se centraron en la región de Bavaria -donde se detectaron los primeros casos- para intentar aislar cuanto antes a los primeros contagiados. Y luego la estrategia de testeos amplios se extendió al resto del país siguiendo al virus. El resultado: 36 muertos por millón (9,6% el número de España).

El caso de España

Aquí lo primero a señalar es que el Ministerio de Sanidad no informa la cantidad de tests diarios, sino los que fueron entregados a las comunidades autónomas y luego algunos distritos sí informan cuántos han realizado. Una reconstrucción periodística de las pruebas realizadas ubicó en 6.037 la cantidad de tests por millón realizados en España el 31 de marzo, contra los casi 12.000 que anunciaba el gobierno. Con 600.000 tests distribuidos, hoy todavía no hay certezas de que se hayan realizado los 350.000 que venía informando el gobierno. En tanto, la cantidad diaria de tests realizados se mantiene entre los 15.000 y los 20.000 diarios, incluyendo los 62.000 tests rápidos anunciados antes de Semana Santa para evaluar el grado de inmunización de la población.

Esto, además, marca una segunda etapa en la estrategia de testeos. Ya no se trata de saber quién tiene el virus para aislarlo, sino quién ya lo tuvo para que pueda volver a circular sin poner su vida en peligro durante el levantamiento de la pandemia.

Este escenario es aun lejano para América Latina.

El caso de México

El primer caso se detectó el 28 de febrero. Ya antes se habían realizado 14.000 tests de detección rápida, de acuerdo al subsecretario Hugo López-Gatell, quien desde el inicio de la pandemia ha sido el rostro del Gobierno en la materia, y de lunes a domingo por las tardes de una conferencia de prensa -conocida popularamente como la "vespertina", en contraste con la "mañanera" de López Obrador-, lo que supuso una fuerte inversión, aunque inadecuada. Como él mismo reconociera "no hay pruebas rápidas competentes hasta el momento".

Por eso, México también resolvió hacer solamente tests de PCR (de reacción en cadena de polimerasa) y elevó el número de testeos a los 284 por millón de habitantes, lo que lo dejó incluso por detrás de Brasil en materia de testeos. Con 4661 positivos, cabe aclarar que solo en 4 estados, los contagiados superaban los 250 y solo en el DF los contagiados eran más de 1000, lo que refleja en parte la reticencia primera de López Obrador a aceptar el aislamiento domiciliario que recomienda la OMS.

"Ni México, y asumo que tampoco otros países, tiene una resistencia programada a no usar pruebas rápidas, pero si no son competentes no tenemos por qué utilizarlas", declaró el subsecretario. Su crítica a la efectividad de las pruebas le ha valido que gobernadores lo acusen directamente de "impedir" el acceso al país a empresas que venden el producto, pues el monopolio de la compra lo tiene el Estado a través de una dependencia de la Secretaría de Salud: el Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (InDRE), que únicamente ha certificado a 51 laboratorios privados, públicos y de instituciones educativas para hacer las pruebas.

Así, el pasado 8 de abril el director del Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), Juan Ferrer, confirmó que se distribuirán 560 mil pruebas PCR a los 32 estados de la república en dos etapas: primero 300.000 pruebas, y después llegarán 260.000 adquiridas en China.

Respecto al método en que se realizan las pruebas, López-Gatell declaró que "El número de pruebas que se hacen depende del número de casos sospechosos que se identifican, es decir, no hay un plan de decir: ’voy a hacer tantas pruebas por día’. Si en un día hay más casos, se hacen más pruebas".

Y agregó: "¿Cuántas más vamos a hacer? Todas las que se necesiten, todas las que se necesiten para monitorear, para vigilar el curso de la epidemia". Ese es el sentido de las pruebas rápidas para el Gobierno de México: vigilar los contagios para -en palabras del subsecretario- "aplanar la curva".

El caso de Argentina

El primer caso se confirmó el 3 de marzo en un escenario de aislamientos sugeridos y sin testeos en los aeropuertos. El diagnóstico del Ministerio de Salud de que el virus no llegaría al país fue errado y, por ende, también fue tardía y dificultosa la adquisición de los reactivos que recomienda la OMS para la realización de los tests PCR, a lo que se sumó la negativa de realizar tests rápidos por su menor eficacia, en especial en los primeros días del contagio (incluso si en la práctica los tests se hacían a personas que en promedio se habían contagiado más de 7 días atrás).

Con poca disponibilidad de reactivos, la primera definición de caso sospechoso fue restrictiva. A fines de marzo, Argentina y México formaban parte de un reducido grupo de países que aun tenían menos de 200 tests por millón de habitantes. Con la decisión de la cuarentena, la acertividad de la estrategia de los testeos daba un paso atrás. Como consignó LPO, si solo se miraban los testeados parecía ser que Argentina tenía el séxtuple de muertos por casos confirmados que el resto de la región, lo que en realidad tenía eran muchos menos testeados y, por ende, bastantes menos casos positivos confirmados. El aislamiento para todos logró que con o sin tests, el contagio se ralentizara y se concentrara en solo

"No tener una estrategia de testeo más amplia hace que no sea recomendable analizar la letalidad en relación a los casos confirmados de coronavirus -porque obviamente el denominador está condicionado por la estrategia de testeo- sino que debiéramos mirar la mortalidad por millón de habitantes. De acuerdo a este indicador, no solo estamos en un escenario mejor al de muchísimos países de la región con México y Brasil y de Ecuador, que es una catástrofe", dijo a LPO el médico sanitarista Esteban Lifschitz, investigador del Instituto de Medicina para la Seguridad Social y Evaluación tecnológica (IMSSET) de la UBA y Director de la Carrera de Médico Especialista en Evaluación de Tecnologías Sanitarias"El impacto de la cuarentena fue muy positivo. Simulé varias veces cómo hubiera sido la progresión con duplicación de muertos a razón de cuatro días -que era el escenario más benévolo antes de la cuarentena- e íbamos a llegar a mediados de mayo con 87 mil muertos y la verdad es que el impacto de la cuarentena fue notable. No solo porque la duplicación de casos está cada vez más espaciada -que hoy está entre 6 y 7 días- vamos a tener menos muertos, sino porque por no tener tantos casos, no se vienen requiriendo tantas camas de terapia intensiva . Son 8.444 las camas de terapia que tenemos en Argentina y estimé que el 50% pueden estar disponibles para coronavirus -en parte por la decisión de liberar camas- y esas 4.222 camas se hubieran ocupado aproximada entre el 25 y el 26 de abril sin la cuarentena. Por supuesto que todo análisis contrafactual está sujeto a supuestos porque precisamente se trata de analizar lo que hubiera pasado si..., no lo que pasó", explicó.

Pero la cuarentena no puede durar para siempre porque el empobrecimiento que genera el freno a la economía también lesiona la salud de la gente y en este sentido es que las estrategias de testeo deben ser más exhaustivas y llegar antes en la detección de casos, que la definición actual de caso sospechoso (que ya fue ampliada en 30 de marzo cuando llegaron más reactivos al país) deberá ser actualizada. En este sentido el experto advirtió que es necesario que un grupo de especialistas aborde un cambio en la estrategia, que actualmente está testeando a unas 1.600 personas por día. Al fin y al cabo solo dos distritos del país, la Ciudad y la provincia de Buenos Aires, reúnen el 52,5% de los casos.

"Se viene el momento de revisar la estrategia porque la flexibilización de la cuarentena requeriría del agregado de una selección de los casos a los que vale la pena testear para que la salida de la cuarentena no implique una vuelta a foja cero", concluyó Lifschitz. 



Fuente: https://www.lapoliticaonline.com/nota/125836-testeo-comparativo-como-miden-la-pandemia-en-argentina-mexico-y-espana/
      
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